Kink shaming: una «no tan nueva» forma de censurar

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Imagen vía Pinterest

 

¿Te pasa que a veces quieres contarles a tus amigas sobre ciertos aspectos de tu vida sexual y prefieres no hacerlo por falta de entendimiento o respuestas negativas? ¿Querías compartir una nueva fantasía con tu pareja pero te hicieron sentir como una pervertida? ¿Te sientes culpable por fantasear sobre ciertos temas?

 

A esto se le llama “Kink shaming”, este término se refiere al hecho de avergonzar a una persona por sus preferencias o gustos sexuales.

 

Aunque la sexualidad es algo que vivimos a diario y que todos experimentamos de distintas maneras, solemos olvidar que cada cabeza es un mundo y cada persona tiene sus gustos. Bien sean populares o no, a veces preferimos cerrarnos a algunas experiencias, sobre todo sexualmente. Esto se debe a prejuicios sociales, porque nos enfocamos en el qué dirán; a veces simplemente, por pena con nosotros mismos o con nuestras parejas sexuales, llegando a pensar en restricciones morales e ideologías religiosas.

 

Pero no olvidemos que nuestras personalidades están marcadas por las experiencias a las que constantemente estamos expuestas. Desde pequeñas, han existido momentos claves que han forjado nuestra personalidad y gustos; lo que va relacionado directamente a nuestro desarrollo sexual. Bien sea por curiosidad, por sentirte atraída a una estética, una conversación interesante, literatura, cine, o simplemente porque hiciste click en la categoría “incorrecta” en tu portal porno favorito.

 

Puedes leer algunas historias en nuestro artículo sobre la masturbación femenina.

 

La verdad es que muchas veces exploramos otros “no tan populares” caminos que nos abren la puerta a una sexualidad distinta a la que hemos venido llevando, o por lo que la sociedad nos ha llevado a experimentar. Algunas lo consideran como una conexión más sana con nosotras mismas que nos lleva al entendimiento de algunas de nuestras necesidades emocionales, porque no todo en el sexo es netamente físico. Aunque esto no aplica para todo el mundo, pasa que a veces buscamos satisfacer nuestras necesidades afectivas de una manera sexual. Muchas personas se hacen una especie de “auto kink-shaming”, negándose a sí mismos la posibilidad de explorar eso que les llaman la atención. Pero, ¿cuál es el resultado de esto? Adultos frustrados, infidelidades, falta de orgasmos, de entendimiento por nuestros deseos, estrés, baja autoestima, etc, etc…

 

El arte, el cine y la literatura erótica han estado con nosotros desde hace mucho tiempo y si algo tenemos claro es que cuando se refiere al sexo ¡La creatividad nunca falta! Nos lo han demostrado artistas como: Mallanaga Vātsyāyana, El Marqués de Sade, Artemisia Gentileschi, Hokusai, Charles Baudelaire, Milo Manara, entre muchos otros. Y recientemente, con el boom que trajeron historias como “50 sombras de Grey” a la pantalla grande, se empezó a hablar de algunos temas “tabú” como: shibari, sumisión y dominación, juegos de rol y otros temas que apenas son un muy pequeño porcentaje de la cantidad de fetiches y prácticas sexuales que existen en el espectro de la sexualidad humana.

 

Pero, ¿cuál es mi punto con este artículo?

 

Que llegó el momento de normalizar las prácticas sexuales consensuales entre personas. Si queremos una sociedad inclusiva e instruida, debemos empezar a normalizar las conversaciones “incómodas” y dejar de avergonzar a quienes tienen una opinión, visión o gustos diferentes a los nuestros. Pero aún más importante: ¡debemos dejar de auto avergonzarnos! La aceptación lleva al entendimiento y el entendimiento lleva a la empatía.

 

Así que si existe una categoría de porno de eso que te da pena admitir que te gusta, entonces no estás sola en el mundo. ¡Ábrete a las posibilidades, escúchate a ti misma, explora tu cuerpo y tu mente!

 

Escrito por nuestra colaboradora:

Samah Abdo.