Ser freelance y no morir en el intento

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Ser Freelancer y no morir en el intento

 

No es secreto para nadie que el mundo laboral ha evolucionado muchísimo desde el tiempo de nuestros padres y abuelos.  Actualmente ya no dependes de una oficina y un par de tacones para convencer al mundo de que eres toda una Girl Boss, puede que no aplique para todos los trabajos, pero mi experiencia con el área creativa me ha demostrado que puedes ser una profesional de renombre desde una laptop y en pijamas.

 

Después de una experiencia laboral particularmente intensa, decidí que necesitaba un break de las oficinas y la interacción social que venía con ellas. Para mí, a veces la parte social del trabajo me agobia más que el trabajo en sí, así que convertirme en una trabajadora independiente tenía todo el sentido del mundo. Como diseñadora gráfica la transición se me hizo muy cómoda, muchas personas me dieron la oportunidad y me brindaron su confianza, algo por lo que estaré eternamente agradecida y que hasta el sol de hoy son relaciones vigentes, algunas personales, otras profesionales. Pero debo admitir que esta decisión fue muy personal y después de estudiarlo por unos meses me di cuenta que respondía a mis necesidades laborales y personales del momento un 100%, es decir, debes estar muy clara en tus objetivos antes de tomar una decisión así, porque no funciona para todos, algunas personas se deprimen, otras bajan su rendimiento, otras lo disfrutan al máximo, pero esto depende totalmente de tu personalidad y las necesidades que vienen con ella.

 

 

En estos cuatro años trabajando bajo esta modalidad, he aprendido (y sigo aprendiendo) muchísimas cosas que me han ayudado no solo profesionalmente, sino personalmente también:

 

¡Cada cliente importa!

 

Cuando trabajas por tu cuenta, cada cliente y cada proyecto representa un ingreso, este ingreso luego se puede convertir en una rica cena afuera, el pago de tu tarjeta de crédito o el pago del señor que te arregló el aire acondicionado. Cuando eres freelancer, ganas lo que trabajas ¡Pero cuidado! Si te obsesionas con el dinero terminarás como un zombie sin vida (esta lección todavía la estoy aprendiendo, créeme).

 

¡Conoce tus límites!

 

A veces se nos hace muy difícil decir que no, porque no queremos fallarle a las personas, ni perder un cliente o simplemente porque queremos ayudar, pero si no sabes administrar tus proyectos correctamente puedes encontrarte en una situación con deadlines imposibles y clientes muy afectados. Busca herramientas que te permita organizarte mejor y sé totalmente fiel a tu calendario.

 

¡No todos los proyectos valen la pena!

 

Cuando eres un trabajador independiente tienes la oportunidad de decidir tu futuro profesional, invirtiendo más tiempo en cierto tipo de proyectos y quien sabe, quizás especializándote en un área. Recuerda que a veces los proyectos más pequeños pueden ser los más satisfactorios, dependiendo de tus necesidades económicas o emocionales. Date la oportunidad de perseguir esas pequeñas joyas que pueden divertirte, retarte y conseguirte más trabajos que realmente te llenen.

 

¡Enfócate!

 

Trabajar desde casa no significa que estarás todo el día arreglando la casa, jugando con tu perrito y viendo un maratón de Friends, debes aprender a compartir tus tareas del hogar y del trabajo, no puedes sentarte a investigar un proyecto mientras estás cocinando el arroz. Tómate tu tiempo y préstale la atención necesaria a las tareas que tienes pendientes, eso te evitará dejar la ropa mojada en la lavadora todo el día porque se te olvidó mientras estabas diseñando el logo que era para ayer.

 

¡Persigue tu equilibrio emocional!

 

Lo más importante para mantenerte cuerda en este proceso de independencia es entender que no todo es el fin del mundo. ¡TODO PASA! habrá clientes que te regañen, proyectos que se pierdan, colegas que te critiquen, personas que quieran estafarte, pero no dejes que lo negativo y poco usual afecte lo positivo y empoderador que puede ser este camino si realmente lo deseas.

 

Si no creas un balance en tu rutina laboral, fácilmente puedes entrar en temporadas de sequía creativa, emociones a flor de piel y cansancio máximo, lo que hará que cualquier detalle, comentario o corrección se sientan como el fin del mundo, sobre todo si tu comunicación con los clientes es mayormente escrita, bien sea por correos, whatsapp o telegram. Un mensaje leído con el tono incorrecto puede crear CAOS y hasta puedes perder posibles conexiones laborales por una mala actitud. ¡Presta extra de atención a esto!

 

 

Conoce tus necesidades y tus límites para maximizar tu productividad, si detestas que te estén contactando mientras estás desarrollando un proyecto, puedes optar por trabajar en un horario que se adecúe a lo que necesitas, la maravilla del freelanceo es que es totalmente personalizable. ¡Eso sí! Cumple con tus entregas, porque tu palabra es oro.

 

Si eres freelancer o quisieras serlo te recomiendo que leas nuestro artículo «Tips para trabajar desde casa», conseguirás información importante para ser una trabajadora independiente y no morir en el intento.

PD: Trabajar en pijamas se vuelve cansón muy rápido (y si vives con tu pareja, podrías hasta matar un poco la pasión), así que un tip extra que te doy es tener conjuntos simples y cómodos para usar en el día y al momento de dormir, disfrutar el poder mental que tiene ponerse la pijama.

 

 

Escrito por nuestra colaboradora y diseñadora  Samah Abdo  💫✨

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